Tu te ibas con quien yo no conosco, más que unas cuantas palabras fatales que me suenan en la cabeza como si las hubiera oido en vez de leído.
La idea me rondaba y regresaba, tal que mi humor era negro por la mañana.
No sé porqué, pero no podía despertar o más bien no quería hacerlo. Me clavaba la daga una y otra vez pensando que era el principio del fin, en mi mente.
Inconcluso...
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